Paris, el congreso Museum connections y muchas experiencias más

En enero de 2020 el blog nómada ha hecho su primera parada en París y en este post hablamos de casos interesantes presentados en el congreso celebrado en París Museum connections, sobre la realidad virtual en los museos de la capital francesa y sobre la aplicación móvil que ayuda a dos millones de parisinos a desplazarse por ella durante el período de huelgas y manifestaciones.

Además del congreso, en mi lista must – see estaban el museo digital  Atelier des Lumières, sobre el que he escrito en varias ocasiones, y el cuadro en realidad virtual de Mona Lisa en el Louvre. Para sorpresa mía, el viaje ha ido de forma muy distinta a la esperada. Atelier des Lumières estaba cambiando de exposición y cerrado para visitas y las entradas a la exposición de Leonardo da Vinci del Louvre, con una sala de realidad virtual, ya estaban vendidas por completo las  de todo el mes. Al principio me sentí muy decepcionada pero después resultó que estas circunstancias me abrieron nuevas oportunidades. Tuve la suerte de entrevistar a Fabien Barati, CEO de la empresa Emmisive, que desarrolló la VR de Mona lisa, «Mona Lisa: Detrás del cristal»  (sobre todos los detalles de este proyecto hablaremos en el siguiente post) y visité los museos con VR.

París me recibió con calles prácticamente vacías e importantes estaciones de metro cerradas. Las huelgas y el movimiento social provocaban constantes problemas con el horario de trenes y metro. ¿Cómo se orientan y se desplazan en esa situación extrema los habitantes locales? La respuesta es que gracias a una aplicación móvil. RATP notifica en tiempo real sobre todos los retrasos de los trenes y nuevos horarios. La información se actualiza permanentemente. La instalé y, aunque solo estaba disponible en francés, aprendí bastante rápido cómo utilizarla. Esa aplicación me acompañaba a todas partes. Aparte de cálculos precisos de los horarios, esta maravilla tecnológica, contaba mis calorías gastadas y los niveles de CO2.

Fue la primera vez que visitaba Museum Connections. No es un congreso científico sino un lugar de encuentro para expertos de los ámbitos más diversos de la actividad museística. La mayor parte del pabellón de exposiciones estaba ocupada por la zona Museum Shop con puestos de comercio al por menor y de venta de artículos promocionales y publicitarios. La segunda más importante era Museum Tech: allí se trataba de equipos, tecnologías e innovaciones y estaban presentadas tecnologías de 30 productores, desde aplicaciones móviles, hasta realidad virtual y hologramas digitales. La mayoría de las empresas eran de Francia.

Las intervenciones tenían lugar en una sala que se llamaba Inspiration room. Las secciones de las distintas temáticas se desarrollaban a un ritmo muy intenso. En las mesas redondas intervenían entre 4 y 6 expertos y cada uno disponía de 5 minutos para presentar su proyecto. El tiempo restante estaba dedicado a discusiones. La duración total de una sección era de 45 minutos. No había tiempo para hacer preguntas. Curiosamente este año las conferencias se celebraban en silencio. Solo era posible escuchar las intervenciones mediante auriculares, lo que reducía las posibilidades de comentar lo que se escuchaba o de realizar grabaciones de sonido y video.

Discusión de secciones dedicadas a las tecnologías

Los temas de las secciones estaban minuciosamente escogidos e incluían las tendencias más importantes en el sector museístico. Me alegró mucho constatar que  las tecnologías gozaran de una atención especial y se hablara de ellas en varias mesas redondas: ¿cómo está afectando la experiencia inmersiva a la industria expositiva?, ¿cuál es el  lugar de la mediación humana en la realidad virtual? ¿modelos para el financiamiento y producción de la realidad virtual en la cultura, ¿qué significa producir herramientas de mediación inclusivas en 2020?, Más allá del acceso, estrategias de participación para open data.

El congreso fue inaugurado por la sección dedicada al papel de los museos en el mundo cambiante y el Well being (prácticas de bienestar).

Prácticas de bienestar que consisten, por ejemplo, en pasar un día en un museo, en un ambiente tranquilo, contemplando un solo cuadro en todos sus detalles y meditando o dibujando o bien, percibiendo el arte con los 5 sentidos. Estas estrategias hoy en día tienen gran demanda e interés en el público.  Los programas de este tipo se han puesto en marcha en museos muy diversos como, por ejemplo, en el Pompidou «Art Detox», “Exploring museum’s image” EMST en Atenas y otros.

Art Détox, Centre Pompidou. Source: Irina Grevtsova

Quisiera destacar la intervención de Florence Schechter, la creadora del Museo de la Vagina, por la originalidad de su idea. El proyecto, que nació en Twitter y se desarrolló en el formato pop-up, ha recibido recientemente en Gran Bretaña el estatus oficial de museo. Este caso ilustra que hoy un museo puede surgir desde cualquier lugar y con cualquier etiqueta. El Museo de la Vagina es un espacio para discutir los aspectos más diversos de la anatomía femenina, los anticonceptivos y cuestiones sobre las que a veces da vergüenza hablar o que, comúnmente, no se abordan. Este museo no tiene colección, ¡pero tiene mensaje! Para entender mejor cómo está organizado este museo, te aconsejo visitar su página web y conocerlo.

Después de la pausa para comer, la sección de las nuevas tecnologías fue inaugurada con el tema de las experiencias inmersivas. La sala estaba llena a rebosar. Los expertos invitados representaban museos, organizaciones culturales y empresas privadas especializadas en la industria del cine y festivales. Me sorprendió que el Atelier des Lumières, hito francés del arte inmersivo, no participara en la mesa.

Los proyectos presentados en esta sección tenían formatos muy variados: video proyecciones de 360° en las paredes del edificio del Grand Palais, exposición multimedia de Leonardo: Experience a Masterpiece, o el proyecto «Virtual Veronese» de un recorrido virtual por el cuadro «La Consagración del San Nicolás». Asimismo fueron presentados proyectos llevados a cabo en centros comerciales, un centro mediático de fútbol y festivales de cine.

A lo largo de la sección se abordaron distintos aspectos de la exposición inmersiva pero no se definió qué significa exactamente este formato de exposición. ¿Experiencia digital o analógica?, ¿vídeo mapping con proyecciones de 360º, visualizado con displays o sin displays?, ¿recorrido virtual mediante gafas VR?. Esta falta de una definición clara, se reflejaba en la discusión. Los ponentes expresaban puntos de vista opuestos sobre los costes y el impacto ecológico de la producción. Estoy de acuerdo con las palabras de Roei Amit, el director del Departamento de Tecnologías del Grand Palais RMN de París, cuando afirmó que, ahora, los especialistas no tienen perspectivas porque nos encontramos en el centro de lo que esta ocurriendo (We don’t have distance, we are in the middle).

La siguiente sección estaba dedicada a la realidad virtual.  En la mesa redonda fueron presentados los proyectos de grandes empresas francesas Emmisive y Diversion cinema, así como Centre de Monuments Nationaux.

La empresa Emmisive empezó a diseñar los primeros proyectos culturales a partir del año 2012, cuando se puso en marcha the Enemy, un recorrido virtual para 20 personas. El autor es el periodista Karim Ben Khalifa. En el sector museístico, sin duda alguna, el proyecto más relevante es la realidad virtual del cuadro Mona Lisa creada para el museo de Louvre. Emmisive ha diseñado asimismo un gran recorrido cultural Scan Pyramids VR que se realiza en la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio de París. El paseo se realiza en una sala enorme y son necesarias gafas y mochilas, con ordenadores, que permiten moverse libremente por el recinto y sentirse dentro de la Pirámide de Jufu. El recorrido lo hace un guía a escala real. Es sorprendente que este recorrido en realidad virtual dure 45 minutos cuando una visita VR habitual no excede de los 15.

ScanPyramids VR. Source: Cité de l’architecture & du patrimoine

En la sección sobre los modelos de financiación se abordaron cuestiones de gran actualidad para los museos como ¿qué modelos de financiación pueden contribuir a la implementación de las tecnologías? Según Stepnahie Targui, el Museo Nacional de Historia Natural de Francia de París, tuvo que buscar patrocinadores y colaboró con la fundación Orange para instalar la sala de realidad virtual y, de este modo, los precios de las entradas permitieron amortizar los costes del proyecto en 2 años.

Otra cuestión radicaba en cómo conseguir la financiación conjunta para las exposiciones temporales como, por ejemplo, el caso de la exposición «Claude Monet, obsesión por las nenúfares», celebrada en el Musée de l’Orangerie. Para ello, el Musée d’Orsay colaboró con HTC.

La sección bajo el nombre de «¿Qué significa crear mediaciones inclusivas en el año 2020?» estaba dedicada a las guías móviles. Esta industria se encuentra en su fase de madurez. Lo que les preocupa a los expertos de este sector no son tanto los índices cuantitativos y la espectacularidad de los proyectos sino, más bien, la calidad y comodidad en el uso de las tecnologías. Todas las intervenciones hicieron énfasis especial en cómo hacer las aplicaciones lo más inclusivas y fáciles de usar como fuera posible.

Jean-Pierre Charbol, del Museo australiano del arte contemporáneo, habló sobre nuevos proyectos en el ámbito de la realidad aumentada (AR). Aseguró que renunciando a las aplicaciones móviles y apostando por el navegador web, en el que es posible abrir directamente el recorrido sin tener que descargar la información en el móvil, se puede facilitar el acceso al mismo. Habló también de la forma intuitiva de acceso a la información, acerca de los objetos, que suponen las tecnologías de la realidad aumentada con sólo  enfocarlos con la cámara del teléfono. También resultó interesante la exhibición del lienzo a gran escala creado por el artista Guan Wei.

En esta sección también se abordaron cuestiones relacionadas con los recorridos móviles para el público de todos los tipos. En Francia se puede certificar la inclusividad de un producto, obteniendo la acreditación de Tourisme & Handicap. En la mesa redonda se discutieron las cuestiones como autonomía, niveles de narración de la historia, evaluación y estadísticas, legalización de productos, personalización de experiencias, orientación y promoción y muchos otros.

El tema de la sección siguiente no era menos actual. ¿Qué hacer con los miles de millones gigabytes del patrimonio cultural digitalizado? Durante las últimas décadas los museos de Europa y todo el mundo han estado digitalizando sus piezas utilizando los programas de open data. Finalizada con éxito esta fase, surgen nuevas preguntas en la agenda diaria. ¿Qué hacer ahora con las colecciones digitalizadas? ¿Cómo enseñar a los usuarios a aprovechar esta información?

El moderador de la sección era Douglas McCarthy, representante de Europeana, la plataforma del patrimonio digital más grande de Europa. Los expertos discutieron las nuevas estrategias y posibilidades del uso de los métodos co-creation, co-production y co-working.

Lo que más me llamó la atención fue la camiseta con la imagen de un cuadro expuesto en el museo de Eslovaquia y el remix para el transporte público. Michal Cudrnak, de la Galería Nacional de Eslovenia (Slovenska narodna galleria), escogió estos casos para demostrar al público el potencial del trabajo con las colecciones digitales de los museos.

De este modo, las cuestiones que fueron objeto de discusión en esta mesa redonda, mostraron que la rama de la digitalización del patrimonio cultural había llegado a su fin lógico: de las manos de los profesionales, el patrimonio cultural había vuelto a la gente.

VR en los museos parisinos

Mi tiempo libre lo dediqué a probar la realidad virtual en distintos museos parisinos. Pude visitar dos de ellos: el museo Orsay y el Museo Nacional de Historia Natural.

El recorrido virtual en el Museo Orsay lleva el nombre de From a rail station to a Museum: a 3D journey y se encuentra en la sala principal del museo cerca de la entrada, a ambos lados de la escalera principal. La entrada es gratuita y el recorrido en sí es fácilmente accesible lo que lo hace muy atractivo para el público. Para realizar el recorrido s se debe usar la Timescope machine, es decir, las gafas 3D en una plataforma giratoria de 360º. Su creador es la empresa Timescope que ha instalado las plataformas 3D en distintos espacios culturales de Francia como, por ejemplo, encima del Arco de Triunfo.

Se puede cambiar la dirección y la altura de la pantalla, lo que hace cómodo su uso para personas de todas las edades. La duración de la película en VR es de unos 5 minutos.  La película está hecha a partir de ilustraciones y cuenta la historia del edificio de Orsay desde su etapa como estación de ferrocarril, a principios del siglo XX, hasta la fundación del museo en 1986. Las ventajas de este modelo de aparato visualizador, consiste en la facilidad de uso, accesibilidad y funcionalidad. Pero también tiene sus puntos débiles: el ruido de la sala principal y el peso del casco, generan cierta incomodidad en el uso, lo que impide la inmersión completa de la experiencia.

Timescope, the Musée d’Orsay. Source: Irina Grevtsova

El recorrido de la realidad virtual, ubicado en el Museo Nacional de Historia Natural, parte de un modelo de visualización completamente distinto. En el año 2017 el museo destinó un espacio especial para instalar en él un recorrido virtual, que lleva el nombre «El Gabinete de Realidad Virtual», por analogía con el Gabinete de las Curiosidades. A diferencia del Museo de Orsay, este espacio está situado en la segunda planta, justo debajo de la cubierta, y por esto  no es visible al entrar. El espacio está dotado de aislamiento acústico especial y adaptado para el uso de la realidad virtual. El número máximo de visitantes es de 8 y solo está abierto al público durante unas horas determinadas. La entrada cuesta 5 euros tanto para adultos como para niños.

Llegué al museo durante la hora de comer cuando el gabinete estaba cerrado, pero pude dar una vuelta por el museo. El museo resultó ser una maravilla. Quedé fascinada, no solo por la asombrosa colección de las más variadas especies de aves, animales y plantas, sino también por la escenografía y la mágica iluminación de la sala general que permitía vivir los amaneceres y las puestas de sol de la sabana africana. Las bombillas LED cambiaban de intensidad de la luz pasando de los tonos cálidos de la luz solar matinal, hasta los tonos fríos de la oscuridad. En las simulaciones de las precipitaciones, la iluminación de los rayos estaba acompañada de los efectos de sonido de los truenos y la lluvia. Los distintos gritos de los animales conseguían la inmersión completa en el mundo de la naturaleza sugerido por la escenografía.

The central hall of the National Museum of Natural History. Source: Irina Grevtsova

El sábado por la tarde, en la experiencia virtual solo había tres visitantes incluida yo misma: dos adultos y un niño. El personal en su escaso inglés me explicó que estaban disponibles dos recorridos virtuales: Viaje al corazón de la evolución y otro sobre la Exploración ártica virtual.

Sin preguntarme sobre mis preferencias me conectaron al recorrido virtual de la exploración ártica, que solo está disponible en francés. Me dieron dos controladores manuales que después entendí, intuitivamente, que uno de ellos servía para hacer fotografías bajo la superficie del agua y el otro activaba un puntero de rayo de láser que permitía recibir información adicional sobre los mamíferos marinos punteados.

Cabinet de réalité virtuelle (the Cabinet of Virtual Reality), MNHN. Source: Irina Grevtsova

El guión del recorrido se desglosaba en tres partes. El principio y el final incluían secuencias en las que se podían observar osos marinos y focas nadando alrededor del espectador antes y después de los efectos del cambio climático respectivamente. En la parte intermedia del recorrido estaba programada la visita a un laboratorio subacuático en el que se explicaba el efecto nocivo del cambio climático y la futura migración de los mamíferos al norte del planeta.

El guión no tenía movimiento ni desenlace. La idea de recrear las piezas del museo en la realidad virtual es de por sí interesante, pero desgraciadamente no está suficientemente desarrollada.

En resumen y concluyendo, el congreso Museum Connections y los casos analizados, permiten afirmar que las tecnologías están cada vez más presentes en la vida de los museos. Se crean de manera activa departamentos tecnológicos y gabinetes para sesiones de VR, se están mejorando los aspectos de exclusividad de las guías móviles y se desarrollan nuevas iniciativas para dar mayor visibilidad al patrimonio digital e involucrar a las audiencias.

En el próximo post analizaremos en profundidad la Mona Lisa virtual del Louvre. No os lo perdáis, será interesante.