“La Perle”, el primer teatro acuático inmersivo en medio del desierto

En las últimas entradas de mi blog he hablado de exposiciones y museos inmersivos y escape rooms. Y no es ninguna casualidad porque el mercado de los productos inmersivos está creciendo. Hoy en día, prácticamente cualquier atracción o espectáculo puede transformarse en inmersivo.

Imaginemos: estamos dentro de un espectáculo con actuaciones acrobáticas fascinantes y bajo una lluvia torrencial. No es una fantasía mía. Ahora esto es posible. Tan sólo hay que comprar las entradas del primer teatro acuático inmersivo de Dubái.

Llegué a Dubái por casualidad. Al combinar las vacaciones con el trabajo pensé que el espectáculo merecía la atención por su novedad. Para mí era una oportunidad excelente de aplicarme, a mí misma, mis teorías de inmersión en un entorno real.

Dubái es un destino turístico conocido por sus edificios poco convencionales, sus más altos rascacielos y, por supuesto, sus malls más grandes y todo “lo más”. El afán de Dubai por ser el primero y único en todo y de sorprender de todas las maneras posibles a sus visitantes, se manifestó en toda su plenitud en La Perle.

La conceptualización del proyecto desde cero, fue encargada al director artístico Franco Dragone, autor de los espectáculos tan famosos como Le Rêve en Las Vegas y La Casa del Agua del Baile en Macao, entre otros muchos.  Para albergar el espectáculo se construyó un edificio especial dentro del cual se ubicaron el espacio escénico y el de público de un modo en principio inmersivo. El espectáculo en sí es original y representa un género nuevo de la performance en vivo en el cruce de disciplinas muy variadas. La actuación de los circenses combina con bailes, coreografía y saltos acrobáticos. En total, en el espectáculo participan 65 artistas de muy diversas especialidades y nacionalidades.

El espectáculo cuenta con los últimos avances tecnológicos: vídeo mapping que cubre toda la escena, luz de láser, sonido de muy alta calidad, música en vivo y, por supuesto, el escenario acuático más fascinante e impresionante con los efectos acuáticos hábilmente realizados.

Fui a ver el espectáculo en agosto, la época más calurosa del año por lo que las calles estaban vacías y, para sorpresa mía, el único medio de transporte con el que se podía llegar al teatro era el taxi.

No había planificado de antemano la visita. Había leído los anuncios sobre el espectáculo en la aplicación móvil oficial y también los había visto en los malls en los que me resguardaba del calor, como todo el mundo en Dubai.

A diferencia de los espectáculos de circo de gira, el teatro acuático La Perle no viaja. Está ubicado en pleno corazón de la ciudad, en el barrio de al Habtoor city. La fachada del edificio, el foyer y las taquillas están totalmente tematizadas, la mayoría con LEDs llenos de imágenes en movimiento. Los carteles para hacerse unos selfis, la venta de bebidas y snacks, hacen pensar y recuerdan más en un hall de multicines que en un foyer teatral. La tienda de suvenires tampoco destaca por su originalidad y diversidad de productos.

Una impresión bien distinta se crea al entrar en el anfiteatro de la segunda planta. Desde el primer momento sorprende la forma orgánica y poco usual del escenario, con paneles laterales ondulados que cuelgan del techo, y, claro, la piscina circular del centro de la escena.

Las 14 filas de asientos de la sala de teatro están colocadas de forma que los espectadores tengan el ángulo de visión de 270 grados, lo cual significa por definición que la sala es inmersiva. Yo estaba en la cuarta fila, contando desde arriba, y puedo asegurar que, aunque el ángulo de visión era bastante amplio, no tenía sensación de inmersión completa debido a la gran distancia que me separaba del escenario, lo que no permite “sentirse dentro” que es una de las condiciones imprescindibles de inmersión.

Lo que sí que contribuye a la inmersión es el vídeo mapping. Los paisajes virtuales cambiantes, proyectados en la escenografía, transportan a los a diversos entornos oníricos: una ciudad de rascacielos, el cosmos o la inmensidad de agua. Cada parte del argumento está acompañada por una pieza musical que da un toque especial a la acción. El espectáculo combina armoniosamente los decorados virtuales, los trajes de los actores, la música y los efectos de agua.

El agua merece especial atención ya que la escena es una gran piscina. Se trata de un depósito de agua de 7 metros de profundidad que tiene la capacidad de 2,7 millones de litros. Gracias a las soluciones técnicas sofisticadas el agua cubre el suelo en cuestión de segundos y desaparece con la misma rapidez.

En la piscina se desarrollan las escenas principales. Del agua emergen y desaparecen los actores, algunos de ellos mediante saltos acrobáticos desde 25 metros de altura. El momento culminante del espectáculo fue cuando una lluvia inmersiva durante varios minutos inunda por completo el escenario con los actores.

Puedo decir que las primeras 2/3 partes del espectáculo son extremadamente interesantes y el tiempo pasa muy rápido. Fascinaba, observaba las actuaciones acrobáticas, los bailes, los saltos al agua y peripecias en moto. Sin embargo, más tarde noté que las emociones vivas, causadas por los efectos inmersivos, se iban convirtiendo en indiferencia y falta de interés. Ya no seguía con tanta atención el orden de los acontecimientos. Era difícil entender qué historia querían transmitir los autores. Si se trataba de perlas,  de una historia de pareja joven, de un muñeco enorme o de alguna cosa más.

Quería averiguar la razón de estas sensaciones, lo que me motivó a empezar a buscar información de la obra. Para mi sorpresa, se hablaba muy poco sobre el contenido. Muchos artículos describían en líneas generales la idea principal. Rara vez se contaban detalles relativos al guion.

En uno de los artículos, Crystal Faith Skinne analiza el argumento de la obra.  El autor, después de haber asistido dos veces al espectáculo (en septiembre de 2017 y al cabo de cinco meses), afirma que en él «se abordan demasiadas ideas… no hay pausas ni intervalos entre los disantos episodios”.  Y aunque, según dice, al cabo de unos meses el guión mejoró, mi experiencia de este verano demuestra que el espectáculo sigue sin tener un guion claro.

Como señaló sutilmente uno de los usuarios de Tripadvisor: «el hilo narrativo del espectáculo es pobre y no hay una historia clara a seguir».

P.S. Nota de investigación

Para mí, asistir a este espectáculo fue un paso importante para entender la naturaleza de la inmersión. En muchos artículos escritos últimamente se distinguen dos tipos de inmersión: la física y la mental.

La inmersión física está vinculada a nuestros órganos receptivos y se activa cuando estamos sumergidos por completo en un entorno, como ocurre, por ejemplo, cuando nos sumergimos en el agua.

La inmersión mental se da, cuando se desarrolla una actividad mental, por ejemplo, cuando leemos o vemos una película interesantes.

Si uno de los requisitos no se cumple se habla de la inmersión incompleta. Y resulta que el ejemplo del teatro acuático que hemos visto en este artículo ha servido para ilustrar esta tesis.

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