Cuatro exposiciones de Van Gogh. ¿Son todas experiencias inmersivas?

El alto precio de la entrada y la organización de la exposición por un museo famoso no siempre es una garantía de que una exposición digital sea inmersiva. Los visitantes compran entradas esperando vivir una experiencia que les sumerja en el mundo del arte visual digital, pero para crear una experiencia inmersiva no son suficientes proyecciones a gran escala o imágenes digitales de alta resolución. Es necesario organizar adecuadamente el espacio, equipar las salas con la tecnología adecuada y crear las condiciones específicas para experimentar la inmersión. Si no se cumplen estas premisas el público se puede decepcionar.

Recientemente, una conocida Millennial ha compartido conmigo sus impresiones sobre la exposición inmersiva Meet Vincent Van Gogh que desde el mes de marzo tiene lugar en Barcelona: “No lo puedo describir, pero hay algo que no funciona en esta exposición… No me ha impresionado”.

He visitado personalmente esta exposición y me ha decepcionado. Quería entender por qué y empecé a buscar información de precedentes. Resulta que hay cuatro exposiciones inmersivas sobre el arte de Van Gogh que se están presentando simultáneamente en Europa. Las exposiciones digitales son fáciles de “clonar” por lo que su número está creciendo significativamente. La confirmación de ello son las exposiciones de Van Gogh que, no solo viajan por ciudades europeas como París, Bruselas, Madrid, Málaga o Barcelona, sino que también tienen lugar en otros países del mundo, como China y Corea, por ejemplo.

A pesar del tema común – interpretar las grandes obras de Van Gogh mediante la tecnología digital, – cada una de las cuatro versiones existentes utiliza su propio lenguaje expositivo, que no siempre va acompañado de la inmersión.

¿Qué es la inmersión en el diseño de exposiciones?

La palabra inmersión significa estar completamente envuelto en un entorno distinto, en una sustancia diferente. Con gafas de realidad virtual la inmersión se describe como un estado de conciencia, a menudo artificial, en el que la conexión entre el sujeto y el mundo real se reduce o se pierde por completo. En el diseño de exposiciones, la inmersión se logra cuando al usuario se involucra por completo en el entorno de realidad virtual creado mediante proyecciones de video.

La sala inmersiva del museo Mori Building de Arte Digital

La inmersión es un atributo muy importante para la revitalización de las experiencias digitales. Sin inmersión, los videos proyectados en las salas expositivas se perciben como una película convencional de una sala de cine. La inmersión da la sensación de involucramiento y permite sentirse dentro formando parte de lo que está sucediendo. La inmersión provoca emociones y despierta sensaciones visuales, auditivas y, si se han previsto y diseñado, también sensaciones olfativas, táctiles y cenestésicas. Cuanto más inmersiva es la exposición, más impacto emocional produce.

Parámetros que caracterizan las exposiciones inmersivas

  1. Proyecciones de Realidad virtual

En las exposiciones inmersivas los videos que se proyectan están producidos por programas informáticos que generan realidad virtual creada por creativos, artistas y músicos contemporáneos. El mundo virtual se crea artificial y digitalmente en un ordenador a partir de un guion ficticio. Las imágenes se graban, se animan y se reproducen mediante proyecciones. El video animado evoca emociones y sirve de catalizador para la creatividad.

  1. Dispositivos para reproducir el contenido

Para crear una experiencia inmersiva a partir de proyecciones, éstas han de ser de gran formato y cubrir grandes superficies de paredes techos y suelos, por lo que el número de proyectores ha de ser elevado. En un espacio cúbico al menos se necesitan como mínimo 5 proyectores: cuatro para cada una de las cuatro paredes y el quinto para proyectar en el suelo o en el techo. Si la configuración del espacio es complicada, el suelo es irregular o hay tabiques que dividen el espacio, evidentemente son necesarios muchos más proyectores. El objetivo es envolver completamente el espacio con un entorno virtual, cubriendo por completo el campo de visión de una persona. La inmersión total se alcanza con un ángulo de visión de 270º. Ejemplos de ello son la sala inmersiva de Ullastret, que cubre los 270º con proyecciones o los 360º  utilizando gafas virtuales, o las salas de exposición MORI de Tokio que, al estar cubiertas todas sus paredes con proyecciones de gran formato alcanzan los 360º.

               3. Arquitectura del edificio o contenedor y diseño de la escena

Para sumergir al visitante no solo es importante el qué y el cómo se proyecta sino también donde. El carácter del edificio, la configuración de las salas, la altura de los techos y la profundidad del espacio desempeñan papeles importantes. Los amplios edificios con techos altos tienen características interesantes para crear proyecciones de video inmersivas. Las exposiciones de este tipo a menudo tienen lugar en fábricas antiguas o carpas especiales. Otros parámetros importantes a considerar son el sonido ambiental, el uso de espejos, el control de la temperatura, la humedad, el uso de olores, humo, niebla, etc.

  1. Conectividad emocional

El último parámetro que no está relacionado con las características físicas del espacio expositivo, ni con la tecnología es la conectividad emocional. La inmersión se activa cuando los sentimientos del visitante están involucrados, lo cual genera una conexión o enlace emocional.

A continuación, os propongo verificar el cumplimiento de estos cuatro parámetros en las cuatro exposiciones de Van Gogh. Para el análisis de las tres primeras exposiciones he utilizado los videos comerciales de youtube y el análisis de la exposición de Barcelona lo he complementado con mis propios recursos.

Paris, L’Atelier des Lumières. La exposición Van Gogh, Starry Night

Es un claro ejemplo de la experiencia inmersiva. Las salas amplias, los techos altos de la antigua fábrica, los lienzos proyectados de gran escala bañan las paredes y suelos en color. Los videos de realidad virtual grabados por los autores Gianfrancu Lanuzzi, Renato Gatto y Massimiliano Siccardi están animados y se basan en las pinturas del artista. Las proyecciones se prolongan por todas las paredes, se mezclan y pierden su forma inicial, creando así un solo espacio inmersivo, envolviendo al visitante y colocándolo dentro de lo que está sucediendo.

Bruselas, Palais de la Bourse.  La exposición Van Gogh – Digital art experience 

Como en el ejemplo anterior, la exposición tiene lugar en el edificio de una antigua fábrica. Se trata también de una experiencia inmersiva ya que se cumplen todas las condiciones citadas. El mundo en el que sumergen el visitante es virtual y está creado por artistas contemporáneos. https://es.euronews.com/2018/10/10/vincent-van-gogh-como-nunca-antes

 Madrid y Malaga. La exposición Van Gogh alive

En este ejemplo, la gran escala y la sincronización de las video proyecciones dan la impresión de tratarse de una exposición inmersiva. Sin embargo, el efecto de la inmersión total no se logra, ya que las proyecciones a las paredes y a los suelos no están sincronizadas. El contenido es menos creativo y dinámico que en los primeros dos ejemplos. Hay un intento de animar las imágenes aunque el resultado final no da la impresión de que los videos tengan un guion definido.

 Barcelona, La exposición Meet Vincent Van Gogh

 

La exposición de Barcelona es la única organizada por el propio museo de Van Gogh de Ámsterdam que es conocido no solo por su colección destacable sino, sobre todo, por sus avances tecnológicos aplicados en los proyectos museísticos. Es por eso que la visita a esta exposición genera muchas expectativas.

La exposición es rica en recursos didácticos y módulos interactivos diseñados para el público de distintas edades. También cuenta con varias salas decoradas con escenografía teatral, hay una reproducción del dormitorio de la casa Amarilla a escala real, hay reproducciones de pinturas táctiles y mesas didácticas con herramientas para dibujar. Gran parte de los recursos proviene de la exposición permanente del museo de Ámsterdam.

El guion de la audioguía está muy bien hecho. El storytelling es entretenido gracias al uso de los sonidos ambientales y las voces de personajes. En la narración destacan datos desconocidos sobre la vida del artista que se conocen a partir de las fuentes primarias. El formato intuitivo de la guía es muy cómodo. El audio se produce automáticamente en función de la ubicación del visitante.

En lo referente a la experiencia inmersiva, en esta exposición no la hay. A menudo la primera sala se describe como tal. En realidad se trata de un audiovisual formado por fragmentos de video, fotos y reproducciones animadas cuya proyección, en un tríptico de tres pantallas abiertas de 135º, evidentemente no llega a cubrir el campo de visión completo. Los tres proyectores de la sala desplazan y repiten imágenes constantemente lo cual denota una falta de información gráfica. La visualización se lleva a cabo desde una posición fija, sentada o de pie, lo cual lleva al visitante a sentirse observador, reduciendo la sensación de inmersión.

En el resto de salas las proyecciones son en una pantalla y con un solo proyector por lo que no resultan nada inmersivas. El contenido de las proyecciones incorpora las cartas escritas por el artista, fotografías y documentos interesantes, pero la sensación que tienes es observar proyecciones desde fuera sin sentir ninguna conexión emocional.

El hecho de que los espacios no son muy amplios, los techos son bajos, las proyecciones son para observarlas, la corta duración de la audioguía y, sobretodo la falta de inmersión, crean una sensación de decepción ante la expectativa generada por la publicidad y el elevado precio de la entrada.

Para terminar…

Cuando la publicidad sobre las exposiciones inmersivas está en todas partes, es fácil sentirse tentado y visitar una por inercia, sin saber lo que te espera. Sin embargo no todo lo que se publica en los posters publicitarios es cierto.

Por supuesto, no es fácil entender las últimas innovaciones tecnológicas, especialmente para un visitante común. Pero afortunadamente todos tenemos unos detectores innatos que nos pueden ayudar que son nuestras emociones. La inmersión no necesita ser entendida, sino vivida y sentida.

 

 

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