Debates febriles

En las últimas semanas la cantidad del contenido publicado en el espacio virtual ha alcanzado su grado febril máximo. Cada vez se publican más visitas virtuales, podcast, guías, informes, transmisiones en línea, presentaciones…el mundo de la cultura está poseído por una auténtica fiebre digital.

Los recursos digitales, como los objetos escaneados, las salas de museos en 360º, las audio grabaciones o las apps, ya abundaban en el mundo digital antes de la pandemia. Pero ha sido el confinamiento, impuesto por el coronavirus, y el cierre de los museos, lo que les instado a explorar las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales.

Resulta interesante observar la situación actual en base a las transmisiones en directo que se empezaron a llevar a cabo, de forma masiva, hace unas semanas. Participaron infinidad de directores y gestores del sector museístico, así como del área del turismo y de la cultura. Analizando los acontecimientos de los últimos dos meses, los expertos hablaban de lo importantes que son los procesos de digitalización y la necesidad de desarrollar estrategias digitales. Comparaban las ventajas ofrecidas por el espacio real respecto al virtual, e intercambiaban opiniones de cómo convivirán cuando se levante el confinamiento.

Parece evidente que no todos los museos estaban preparados para ofrecer experiencias virtuales. Los museos locales pequeños se encontraron con dificultades, ya que muchos carecían de estrategias y experiencia en el ámbito de las tecnologías digitales. Mientras, los museos medianos y grandes, según estas conversaciones y debates, parece ser que su eficiencia digital tampoco estaba a un nivel óptimo.

De todos modos, los grandes museos han tenido mucha presencia online y han desarrollado estrategias que han atraído nuevos públicos. Al evaluar los resultados de su actividad online durante el confinamiento, el Museo del Prado ha dado a conocer los siguientes datos: el paso de las exposiciones tradicionales a las exposiciones online ha permitido aumentar el número de piezas expuestas de 1.100 a 16.000 y también el número de visitantes. Frente al millón de usuarios que accedieron al Prado a través de sus canales virtuales, entre mediados de marzo y mediados de mayo de 2019, este año en esas mismas fechas, en modo virtual lo han visitado más de tres millones de personas (3.220.000).

Ahora, debido a que se siguen realizando constantemente nuevas transmisiones en directo y publicando artículos de forma masiva, se ha generado mucho ruido informativo. Se está pasando mucho tiempo discutiendo sobre cómo será el futuro y, sin embargo, no está claro cómo se va a desarrollar el sector, qué tecnologías serán las prioritarias y cuáles las historias de interés. Para arrojar luz sobre la situación, hacen falta opiniones de los profesionales que trabajan con las RRSS, con el público en línea y con las tecnologías. De momento, estas opiniones escasean y son precisamente estos profesionales los que nos pueden explicar las nuevas reglas de juego, ejemplificar las medidas a adoptar y los métodos a utilizar.

Exposición física vs exposición virtual

El brote del Coronavirus ha establecido nuevas prioridades tecnológicas. Si a principios del año 2019 muchos expertos hablaban sobre el rápido desarrollo de la realidad virtual y aumentada, durante la pandemia las exposiciones virtuales se han convertido en el gran foco de atención.

Recientemente las exposiciones virtuales han generado muchos debates. En general, no me sorprende el escepticismo de los especialistas porque, en realidad, las vistas 360º de las salas y los objetos escaneados en 3D, nunca han constituido una exposición en sí mismos. Son sólo documentos o catálogo digitalizados, que fueron creados para fines de preservación y estudio y, no es sorprendente que al público no le interesen demasiado. Sin ningún ápice creativo, sin un storytelling que las una y despierte un mínimo interés, las toneladas de megabytes de patrimonio digitalizado han acumulado polvo en las páginas web y en las plataformas tipo SketchFab.

Cuando, con el confinamiento, los museos se vieron obligados a cerrar sus puertas al público, las exposiciones virtuales se hicieron populares. Durante las primeras semanas se propagaron masivamente en los medios de comunicación y en aquel momento fueron percibidas, por muchos, como una solución alternativa y provisional a las visitas presenciales.

Pero el virus ha tenido sus planes, ha decidido quedarse en nuestro planeta y no sabemos cuánto tiempo. Ahora está claro que será  imposible volver a las experiencias culturales anteriores al coronavirus. Las experiencias presenciales post-Covid, bajo una nueva normativa, tendrán muchas limitaciones y la visita virtual resulta que ha pasado de un inicial estado provisional a permanente.

¿Significa esto que necesitamos elegir entre la experiencia presencial y la virtual? ¿Tiene sentido oponer y sobre todo tachar la experiencia virtual como inferior o inutilizable? ¡Por supuesto, que no! Al salir del confinamiento, en lugar de utilizar las expresiones «o…o«, tenemos que empezar a usar «y…y«.

La solución más lógica es el desarrollo de dos estrategias paralelas, ambas de igual valor: la experiencia presencial y la experiencia virtual. La primera debe complementarse y enriquecerse, en lo posible, con los formatos virtuales, y la virtual debe encontrar el lenguaje propio, aprovechando los miles de datos digitales que han ido acumulando los museos y que prácticamente nadie ha puesto en valor.

ABC digital

Un punto de partida importante, para acercarnos a comprender las tecnologías, consiste en distinguir las herramientas digitales existentes en función de los rasgos que tienen en común. En este sentido, pueden ser de utilidad dos gráficos de los que hablaré en este post. Llevo ya seis años utilizando estas diapositivas en las presentaciones de las clases de tecnologías. Independientemente de los cambios que pueden suceder en el sector tecnológico y de los cambios en las tendencias, estos esquemas siguen funcionando y se mantienen actuales, porque presentan de forma nítida y estructurada la información de las tecnologías.

Para diferenciar los distintos tipos de tecnologías existentes precisamos de una estructura. Me gustan los esquemas sencillos que ayudan a identificar lo principal y separarlo de lo secundario. Expongo, por ejemplo, el esquema de la clasificación de las tecnologías en función del lugar de uso, que cobra especial relevancia hoy en día a causa de las restricciones de movilidad y visitas impuestas.

Según esta función del lugar, distingo tres tipos de tecnologías: las que se usan in situ (en salas expositivas interiores o en recintos exteriores), las tecnologías móviles (que, como su nombre indica, se usan mediante dispositivos móviles) y las tecnologías online (que se usan a través de Internet).

Gráfico 1. Tres tipos de herramientas digitales según lugar de uso: in situ, móvil y online. Fuente: Irina Grevtsova

Las tecnologías que se utilizan en los salas expositivas  y que el visitante «no se puede llevar» al abandonar el museo, la exposición, instalación o evento, pertenecen a la primera tipología. Pueden ser tanto estáticas (pantallas táctiles, proyectores) como portables (audioguías, signoguías o tablets táctiles, que se reparten en las salas).

Las tecnologías que pueden utilizarse por medio de un smartphone o una tablet, las clasificamos como móviles. La mayoría de ellas son aplicaciones móviles. Hay aplicaciones disponibles también en el navegador como, por ejemplo, las redes sociales o bien aplicaciones especializadas: aplicaciones con recorridos, audioguías, realidad aumentada, imágenes y vídeos de 360º. Las tecnologías móviles tienen dos ventajas principales. Se pueden utilizar tanto en los recintos expositivos interiores como en cualquier otro lugar: en la calle, en casa o en el puesto de trabajo. Y además, están dotadas de la función de geolocalización, a saber, vinculan los contenidos a lugares determinados (sus coordenadas geográficas).

El tercer grupo de herramientas las clasificamos como tecnologías online. Son las que ahora están experimentando un crecimiento exponencial. Se trata de las redes sociales, con las que todos estamos bien familiarizados, podcast, recorridos virtuales, YouTube, etc. Estas tecnologías están disponibles a través del navegador, por lo que su uso requiere el acceso constante a Internet.

Ahora, muchos países han adoptado una serie de medidas para ir abriendo los museos en el contexto condicionado por el coronavirus. Todos deben replantearse completamente el proceso de atención a los visitantes, garantizar el distanciamiento social y evitar el uso compartido de dispositivos electrónicos. El nuevo reglamento incluye también restricciones en relación a tecnologías y recursos museográficos. Queda prohibido utilizar herramientas táctiles e interactivas y se ha calculado el número máximo de visitantes al día dependiendo de la superficie de los recintos.

En este contexto, dos tipos de tecnologías podrían ser las más convenientes. Una son las exposiciones digitales mediante videoproyecciones y otra, las aplicaciones móviles. Estas  exposiciones digitales, que ya eran populares antes de la pandemia, suelen tener lugar en grandes salas diáfanas. Los movimientos, en este tipo de  exposiciones, pueden regularse de un modo especial. Por otra parte, las aplicaciones móviles resultan la opción más óptima, ya que pueden servir tanto para transmitir información sobre la salud y seguridad de los usuarios, como para saludar a los visitantes o para proporcionarles la información auditiva y multimedia. Cabe suponer que va a aumentar el número de guías móviles y que van a desarrollarse de forma muy activa las plataformas gratuitas de storytelling como, por ejemplo, izi.TRAVEL.

Otra clasificación que resulta útil para entender las tecnologías se basa en la finalidad de las herramientas. Hay que distinguir las tecnologías empleadas para la gestión de los elementos patrimoniales (Big data), la documentación y catalogación del patrimonio (se realizan mediante las técnicas de digitalización), la conservación y protección del patrimonio (monitorización digital), las herramientas del marketing y ventas (ventas de productos) y las tecnologías que se usan para interpretar el patrimonio cultural o bien para fines educativos (a nuestra disposición hay una gran variedad de herramientas: recursos en línea, audioguías, entrevistas en youtube, escenificaciones teatrales en podcasts, representaciones de cuentos populares en formato de juego, etc.).

Gráfico 2. Tecnología de información y comunicación para el sector cultural. Fuente: Irina Grevtsova

En el caso de las herramientas de interpretación, lo más importante no son las características de las tecnologías (precisión, resolución, cantidad de píxeles y megabytes), sino el enfoque creativo, las ideas, la capacidad de interesar y sorprender al usuario y de producirle emociones. Las competencias y conocimientos mínimos necesarios para utilizar las tecnologías se adquieren bastante rápido. En cambio, hace falta muchísimo más tiempo para elaborar un contenido riguroso, con sentido del humor, que transmita una historia interesante.

La interpretación, en el espacio virtual, necesita que el contenido se organice en micro formatos, por ejemplo, una audio historia de 10 minutos en un podcast, una video entrevista de 10 minutos en YouTube o un video recorrido de 30 minutos con un grupo de personas en el Zoom y debe, por supuesto, posicionarse en las redes sociales.

Un ejemplo de empaquetado digital

Hace unos días recibí en WhatsApp un archivo PDF en el que se contaba una historia intrigante sobre la imagen en el cartel de la película «El silencio de los corderos». Estudiando detenidamente el cartel, se puede observar que hay un cráneo pintado en el cuerpo de la mariposa que está en los labios de la actriz Jodie Foster. Resulta que este cráneo no es otra cosa que una foto de la instalación artística, compuesta por los cuerpos de siete mujeres desnudas, cuyo autor fue el mismísimo Salvador Dalí. Si afinamos un poco el argumento, ideamos preguntas interesantes y encontramos más datos, podremos crear una historia verdaderamente interesante y divertida. Podríamos presentarla como un micro formato de una historia de Instagram, un concurso de Twitter o podría resultar el hilo argumental de un cuento.

Recetas para enamorar al público

El término interpretar podría definirse como el arte de conquistar el corazón del público. ¿Cómo? Interactuando con él, despertando su interés, intrigándolo e inspirándolo.

Quiero terminar este post introduciendo uno nuevo.  Quiero aportar mi granito de arena, en el ilusionante futuro digital pos coronavirus, empezando a hablar de recetas para enamorar al público con el uso de las tecnologías digitales. Y empezaré con lo más fácil. Para la entrada de hoy he seleccionado tres recetas deliciosas que incluyen los ingredientes más sencillos y comunes: los hashtags.

1. #gettymuseumchallenge tiene más de 40.000 publicaciones en Instagram.

Este hashtag ha conseguido enamorar verdaderamente al público internacional. La prueba de ello, las 40.000 publicaciones en Instagram. Y no solo recibió muchos likes y fue retweeteado. El público digital aceptó el desafío de participar en la iniciativa, lanzada por el Museo Getty, que consistía en recrear en casa la escena de algún cuadro. En el proceso creativo la gente literalmente empleó todo lo que tenía a mano: papel higiénico, mantas, calcetines, sacos de basura, plantas, utensilios domésticos e incluso sus queridas mascotas. Los usuarios creaban imágenes que eran prácticamente idénticas a las de los cuadros elegidos.

La idea original fue propuesta por la cuenta holandesa de Tussen Kunst & Quarantaine, cuyo nombre significa «entre el arte y el confinamiento«.

Foto: twitter.com/DerrecheFatiha

2. #CovidArtMuseum más de 100.00o seguidores en Instagram

Este hashtag ideado por 3 publicistas de Barcelona ha conseguido crear en Instagram un auténtico museo virtual. A día de hoy, en este museo se han publicado más de 450 obras. Cualquiera puede convertirse en artista. Para eso tan solo hay que enviar una foto relacionada con el coronavirus y el confinamiento. El museo recoge las obras más originales hechas con ciertas dosis de humor.

3. #MuseumMomentofZen más de 8000 publicaciones en Instagram

Este hashtag lo utilizan los museos para crear un ambiente más relajado y positivo durante el confinamiento. Se pone a obras artísticas que muestran paisajes, fotos y vídeos de flores brotando, paisajes primaverales, todo tipo de cuadros, imágenes de plantas, formas orgánicas, motivos religiosos y espirituales. El hashtag fue lanzado en Twitter e Instagram por el Museo de la Ciudad de Nueva York y después lo utilizaron distintos museos en todo el mundo.

Aunque este hashtag no obtuvo tanta popularidad como los demás, la idea en sí es original y extremadamente actual para los tiempos de confinamiento. Quizá todo esto consiga despertar un mayor interés entre el público y lleve a la gente a poner hashtags a sus cuadros de paisajes favoritos y fotos con plantas y vistas al jardín.